En torno a Caperucita Roja
A partir de 8 años
Caperucita Roja, en HORA DEL CUENTO de Angélica Edwards Valdés (Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 2008)
CAPERUCITA ROJA
I.- Impresiones
II.- Conversaciones a partir de algunas partes del cuento
Este cuento, a pesar de su enorme riqueza de significados, es difícil de ser leído a niños mayores de siete y ocho años, por tan conocido y figurado a través de imágenes, malas adaptaciones,relatos incompletos, figurillas u otros medios de expresión. "Caperucita Roja", como relato, es sinónimo de cuento de guaguas, o cuento esencialmente infantil, a cuyo nombre se alude despectivamente cuando se quiere descalificar otro cuento que pueda parecer a un joven como cuento de niños: "Es como el cuento de Caperucita Roja". Pero, un análisis a fondo del texto en versión original nos permitirá conocer sus variados y hondos significados.
Frente a cuentos de este tipo, cuentos que, de tan aparentemente conocidos, acaban por ser desconocidos, es importante conversar con los niños en un lenguaje sencillo y a la vez complejo, sobre cómo la gran literatura, la llamada literatura clásica, está dirigida a buenos lectores de todas las edades, puesto que al releerlos encontramos símbolos, cosas ocultas que iremos descubriendo en la medida en que vamos creciendo.
A.- Situación inicial: la niña querida por todos.
El cuento nos inicia en el conocimiento de una pequeña, sin nombre determinado, que es más un tipo humano que no un personaje individualizado a través de matices diversos de un ser humano particular. Cualquier niño puede tener algo, o desear tenerlo, de esta pequeña:
Érase una vez una pequeña y dulce coquetuela, a la todo el mundo quería, con sólo verla una vez; pero quien más la quería era su abuela, que ya no sabía ni qué regalarle.
He puesto en negrita detalles de este fragmento que pueden ser motivo de interesantes conversaciones
Recojo una de nuestras conversaciones de tiempo atrás, cuando tuve la oportunidad de trabajar en el colegio Andacollo. Estábamos entre niños de muy escasos recursos económicos. Transcribo sus respuestas literales:
M.- Esta abuelita, tan amorosa, ¿estaba criando bien a la Caperucita?
As. -(a coro) No, no, ...
M.- ¿Y por qué no la criaba bien?
A.1.- Porque le daba mucho en el gusto.
A.2.- Cuando grande podría ser ladrona, porque la abuelita le daba muchas cosas; entonces después, cuando la niña fuera grande -y a lo mejor la abuelita le podía faltar-, si no le daban todo lo que quería, podía robar para conseguir todo lo que quería.
A.3.- Se envició de regalos. (Palabra textual de un niño, que me interesa por la riqueza metafórica de su significado.)
B.- El lobo: su función en el cuento.
La entrada del lobo al mundo que se nos va mostrando, es la entrada del malo, y por lo tanto, el inicio de un conflicto entre la protagonista y las fuerzas oscuras del mal. El lobo deberá usar de toda su astucia para detener a la niña en su visita a la abuela, para apartarla del camino haciéndola actuar de modo contrario a como su madre le había aconsejado
- Caperucita Roja, mira esas hermosas flores que te rodean; sí, pues, ¿por qué no miras a tu alrededor?; me parece que no estás escuchando el melodioso canto de los pajarillos, ¿no es verdad? Andas ensimismada como si fueras a la escuela, ¡y es tan divertido corretear por el bosque!.
Conversamos sobre este tema a partir del relato que los niños hacen de esta parte del texto.
M.- ¿Hay algo de malo en detenerse a observar la naturaleza?
As.- (en respuestas desordenadas) Sí, sí, no...
M.- Los que dicen que sí, expliquen por qué piensan así
A.1.- El lobo despistó a la niña.
A.2.- El lobo la sacó de su ruta.
A.3.- La sacó de su camino.
M.- Y ¿cuándo volvió a acordarse de la abuela?
A.- Cuando había recogido montón de flores
A.- Cuando ya no le cabían más flores Conversar sobre el tema de la belleza del bosque y la importancia de observarlo, cuando salimos de paseo ([1])
M.- ¿Qué piensan ustedes de que Caperucita se dedicara a recoger tantas flores antes de irse donde la abuela, que se hallaba enferma?
Incitar, aguijonear sutilmente a los niños, para que ellos vayan expresando, poco a poco, lo que piensan de los hechos relatados.
Es importante confiar en la capacidad de los pequeños para comprender -a su modo- el texto escuchado. Si los escuchamos atentamente, descubriremos en sus palabras, a veces inexistentes en el diccionario, otras que ellos usan para explicar aquello que no saben nombrar; ideas originales que no hubiéramos esperado de ellos, metáforas que nos desconciertan. Los pequeños usan lindas figuras literarias en su modo de expresarse, lo que hace decir al poeta francés, Jean Cocteau: Tous les enfants sont des poètes. Todos los niños son poetas.
C.- El cazador: su función en el cuento
M.- Díganme todo lo que se les ocurra sobre el cazador de esta historia
Escuchar respuestas
M.- Comparemos al cazador con el lobo. ¿Son distintos? ¿Se parecen?
Escuchar atentamente, y seguir la conversación a partir de las observaciones de los pequeños.
III.- Teatralizar el cuento de modo que los niños vivan el relato a través de una actuación espontánea, libre.
A los niños les encanta teatralizar los cuentos. Para esto, ponerles cualquier objeto o trapo que sirva para representar a los personajes y pedirles que actúen. Normalmente ellos olvidan las palabras y el orden de las escenas. Podemos dirigirlos leyendo en voz alta el texto para que ellos repitan las palabras y hagan la mímica. Todo esto lo hacemos de modo rápido y espontáneo para que ellos se diviertan, sin cansarse
[1] Para trabajar a fondo el tema de hacer cada cosa a su tiempo, ver “Más acerca del “principio del placer” y del principio de la realidad” en Hora del cuento, de Angélica Edwards Valdés (Santiago, Editorial Universitaria, 2008)
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