En torno a El gato con botas
A partir de 15 años
Autor: Carlos Perrault, francés (1628-1703)
Angélica Edwards Valdés, HORA DEL CUENTO, Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 2008)
Nota: recojo el estudio y conversación en torno a este cuento del libro Hora del cuento, y reproduciré preguntas y respuestas que entregaron alumnos de dos quintos años del colegio San Esteban, en cuya biblioteca trabajé ocho años. Estas respuestas fueron grabadas.
En el caso de este cuento, seguiré otro método que en los cuentos ya tratados. Aprovechando que fue grabado, se podrá ver la forma en que trabajo algunos textos literarios, que nunca es igual a otra . No sigo acá el orden propuesto en las pautas arriba mencionadas, pero ellas sí se hallan en el contenido de las preguntas.
Las conversaciones que entrego son reales, lo que diferencia este diálogo de los otros en que yo he imaginado posibles conversaciones, conociendo bien la capacidad de comprensión de los niños que han llevado a cabo la hora del cuento por dos o más años. Acá se trata de quintos años que comenzaron esta actividad en tercer año
MAESE GATO O EL GATO CON BOTAS
Uso acá, para la conversación, las abreviaturas de la reproducción en el libro:
Profesor: P
Alimno: A
P.- Antes de opinar sobre el cuento, les propongo que comencemos por escuchar las diferentes impresiones que ustedes tuvieron mientras lo escuchaban: les gustó, no les gustó, se aburrieron; todas las impresiones que fueron sintiendo. Y si pueden decir por qué les pasó esto, tanto mejor.
A una mayor atención durante la lectura, nuestras impresiones nos permitirán tener una mayor comprensión del texto.
A.1.- Yo me entretuve
A.2.- Era un cuento de ingenio
P.- Explícame eso: ¿por qué te pareció un cuento de ingenio?
A (El mismo de antes).- Porque él (el gato) pensaba las cosas que tenía que hacer para que su amo fuera más importante.
A.2.- (El cuento) era super entretenido, porque todo el rato el gato está haciendo cosas para que su amo no crea que tenía una herencia tan mala.
P.- ¿Otra impresión?
A.- Yo me entretuve porque era divertido y tuvo hartas aventuras.
P.- ¿Hay algún tema en especial sobre el cual les gustaría conversar?
A.- Sobre el gato.
P.- De acuerdo; les propongo, entonces, que ahora demos todas nuestras opiniones sobre el gato.
A.- Como que el gato trató de demostrarle al dueño, a su amo, cuánto él podía hacer para que ganara.
A.2.- Y lo hizo millonario.
A.3.- El gato hizo todo lo que podía para que al hijo menor le fuera bien.
A.4.- El gato tenía buenas intenciones, pero no lo hizo bien.
P.- ¿Por qué no lo hizo bien?
A. (el mismo).- El gato no lo hizo bien, porque le mintió al rey.
Si comparamos la conversación de este grupo con la que veremos más adelante, en esta oportunidad los niños, en un comienzo, derivaron el tema, principalmente, a la relación del gato con su amo, a raíz de la mísera herencia del menor. Incluso, para cerrar esta hora del cuento, la gran mayoría de los niños pidieron que les releyera la primera parte, donde se relata la herencia dejada por el molinero pobre a sus tres hijos
.
P.- Siguiendo con lo dicho por la última persona, de que el gato le mintió al rey, ¿cuál fue la gran, gran, gran mentira que le dijo al rey?
A.- Lo que le dijo de todo lo que tenía (su amo), y el nombre.
P.- Y de éstas dos, ¿cuál fue la más importante?
A (el mismo niño).- El nombre.
P.- ¿Cuál nombre?
A.- Marqués de Carabás.
P.- ¿Por qué fue ésta la mentira más importante?
A.- Porque si no le hubiera puesto ese nombre, no le hubiera funcionado.
A.2.- Si no, no lo van a creer dueño de tierras.
A.3.- Le puso un nombre más especial para que lo crean más rico.
P.- ¿Algo más?
A.- No le habrían resultado las mentiras que vienen después.
A.2.- Si no le hubiera inventado ese nombre, no le hubiera creído (el rey) ninguna mentira. Porque, si hubiera dicho: es Juanito ....
A.3.- Tampoco le hubiera funcionado si le dice, no Juanito, sino que le dice: es el hijo del molinero.
P. -Y eso, ¿por qué?
A.- Porque el molinero es más, es más... humilde
P.- A ver, díganme todo lo que a ustedes les pareció el rey.
A.- Que era como tonto; creyó todas las mentiras.
P.- Y ¿qué les parecieron esos regalos del gato: un conejo, dos perdices, y otras dos perdices...?
A.- Rascas.
A.2.- Insignificantes
P.- ¿Qué pensó el gato cuando, al ver venir al rey y su hija, le dijo a su amo: “báñate aquí, y tu fortuna está hecha”?
A.- Pensó que la hija del rey se enamoraba del gato.
P.- ¿Por qué?
A.- Porque la ropa del rey era buena.
P.- Pero, ¿por qué se enamoró la hija?
A.- Se enamoró de la ropa (Risas)
A.2.- Porque el cuento decía que la ropa le hacía resaltar la figura.
A.3.- Se enamoró al tiro.
A.4.- No se preocupaba de cómo era amorosamente (el supuesto marqués), se preocupaba del físico.
A.5.- Lo estaba mirando por fuera.
P.- Pasemos al tema del ogro. ¿Cómo era el ogro, de carácter?
A.- Tonto
A.2.- Posero.
P.- ¿Cómo el gato pudo engañar al ogro?
A.- El trataba de demostrar lo que sabía hacer, y trataba de demostrar tanto, que se olvidó que los gatos cazan ratones.
A.2.- El ogro cayó redondito.
P.- Pero, ¿por qué cayó redondito?
A.- Porque el gato se puso a jugar con él, y él era ingenuo.
A.2.- Porque al ogro le gustaba lucirse.
A.3.- Porque al ogro le gusta que lo alaben.
P.- De acuerdo, le gusta que lo alaben, y le gusta que lo ha-la-guen.
A.-(el niño anterior).- Eso...
P.- Oigan, un paréntesis: ¿para qué sirve conocer más palabras, para puro parecer diccionario en la vida?
A.- (una niña tomó la palabra, muy seriamente, y dijo con lentitud): Para poder decir mejor lo que queremos decir.
Entrego a continuación la conversación con el otro quinto año de básica. Ambas conversaciones fueron grabadas en estas horas del cuento.
P.- Comencemos por expresar nuestras impresiones; las impresiones que tuvieron mientras escuchaban el cuento: impresiones, no opiniones.
A.- A mí me pareció sorprendente.
P.- ¿Por qué te pareció sorprendente?
A (la misma niña).- Por las astucias del gato.
P.- ¿Algo más?
A (la misma).- Y la inteligencia del gato.
A.2.- A mi me impresionó la herencia.
A.3.- A mí me impresionó cuando el ogro se transformó en león, y después en ratón.
Luego de recoger impresiones sueltas, les pido que cuenten la primera parte, para luego opinar sobre los significados que van más allá de las palabras.
P.- (al que habló de la herencia) ¿Cuál es tu opinión sobre esta herencia.
A.- Yo la creo justa, porque el mayor debe recibir lo mejor.
A.2.- Es injusta, porque hay que repartir entre todos.
A.3.- El menor se va a morir de hambre.
Sobre este tema, los niños comienzan a opinar entre ellos. Al igual como lo vimos antes, con el otro quinto año, el tema de la herencia les es de particular interés.
P.- A ver, díganme ahora todo lo que pensaron de este gato, y expliquen el por qué de lo que dicen.
A.- Era malo.
A.2.- Astuto.
P.- ¿En qué sentido, astuto?
A.- Es que sabía todo lo que hacía.
A.2.- Sabe engrupir a la gente
A.3- Que tenía todo planeado.
A.4.- Era amenazador con el ogro.
A.5.- Como gato de cuento, era más inteligente que el gato de otros cuentos.
P.- ¿Cuál fue, a gusto de ustedes, el gran invento de este gato, o la gran mentira, o la gran astucia de este gato?
A.- Cambiarle el nombre al menor.
P.- ¿Por qué?
A.- Para tirar pinta con el rey.
A.2- Porque si no le hubiera cambiado el nombre, no hubiera podido decir todas esas mentiras.
A.3.- Así él pudo conocer a la hija del rey.
A.4.- Si no le hubieran robado la ropa, el rey hubiera pasado de largo.
P.- Pasemos entonces al tema de cuando el gato hace bañarse al amo en el río, y le esconde la ropa
A (el mismo que habló antes): Si no le hubieran entregado la ropa que le dieron, el rey hubiera pasado de largo.
P.- ¿ El rey hubiera pasado de largo en qué caso?
A.- Porque era un campesino cualquiera, y entonces qué le importaba (al rey); en cambio, cuando (el gato) dijo que era el marqués de Carabás...
P.- ¿Qué descubrió el gato al esconder la ropa?
A.- Que le iban a traer ropa decente
A.2.- Que le iban a traer ropa como para un marqués.
A.3.- Descubrió que el molinero se podría casar.
P.- ¿El molinero?
A.- No, el príncipe.
A.2.- No, el marqués de Carabás.
A.3.- Descubrió que si la hija del rey se casaba con su amo, él cumplía su promesa.
P.- ¿Cuál promesa?
A.- De que no le había tocado una herencia mala.
P.- ¿Qué piensan ustedes de la hija del rey? Digan todo lo que les pareció la hija del rey
A.- Que era medio amermelada.
A.2 (chacotero).- Asopada
P.- ¿Medio qué? Acá estoy aprendiendo palabras, pero explíquenme lo que dicen, porque no entiendo muy bien.
A.- Era medio tonta.
A.2.- Se enamoraba muy fácilmente.
P.- Cuéntenme otra cosa. Ustedes me dijeron antes que el ogro era feo, tonto. ¿Por qué tonto?
A.- Tonto, porque hace al tiro lo que le dice el gato.
P.- Pero, ¿por qué hace lo que le dice el gato?.
A.- Porque quiere demostrar.
P.- ¿Qué quiere demostrar?
A.- Para demostrar que era más fuerte.
A.2.- Porque el ogro no era astuto. Era lo contrario de lo que es astuto.
P.- Yo opino, pero ustedes me dirán lo que piensan, que el ogro tenía un defecto: era un gran vanidoso, y que le encantaba que lo halagaran. Piensen ustedes, y díganme si les parece, o no.
A.- Sí, porque cuando el gato le preguntó si se podría convertir en un animal chico, el ogro pensó que lo estaba desafiando.
P.- ¿Y por qué se convirtió en ratón?
A.- Para que lo admiraran.
P.- A mí me pareció que el gato conocía muy bien a la gente.
A.- Conocía al rey.
A.2.- Conocía al ogro.
A.3.- Conocía a los campesinos.
P.- Y eso tiene un nombre. El gato era ...vamos a usar un nombre raro: cla-ri-vi-den-te. . De claro, y de ver: cla-ri-vi-den-te
As (todos a la vez).- Clarividente ... clarividente (la palabra casi se transforma en pequeña canción)
P.- ¿Y qué hace una persona clarividente?
A.- Observa mucho a las personas.
A.2.- Conoce a las personas.
A.3.- Tiene super claro como es la gente
En ambos grupos, niños y niñas se han expresado de modo más desordenado que en otros, quizás más confuso, pero sus respuestas son muy interesantes. El desorden y cierta confusión no son sinónimo de mala participación en la conversación. Por el contrario: a veces, a mayor entusiasmo, mayor desorden en la expresión de las ideas. Estos diálogos grabados guardan la riqueza y espontaneidad de un lenguaje vivo, en que los niños expresan con naturalidad su modo de hablar y sus impresiones y opiniones.
Ante este tipo de conversación que nace, como diría Borges, al azar del diálogo, debemos ser muy respetuosos para no inhibir al que habla.
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